Reflexión: ¿por qué es posible que una persona de gran éxito profesional no sea capaz de asegurar el éxito de su descendencia, contando ésta con mejores oportunidades?

Hace tres años pude leer una entrevista con uno de los mejores atletas de todos los tiempos, H. Gebrselassie. Estas palabras suyas me sumieron en una profunda y duradera reflexión:

«Nunca pongo alarma. Mi reloj biológico es suficiente. La tradición resulta determinante en nuestro éxito. Por ejemplo, pese a contar con mis genes, mis cuatro hijos ya no disponen de talento natural en la larga distancia. Ahora cualquier persona coge un coche, yo con solo dos años iba corriendo a la escuela. Y hasta que cumplí doce años no tuve zapatos»

Haile Gebrselassie and Paul Tergat

La pregunta que rondaba mi cabeza era:

¿Por qué es posible que una persona de gran éxito profesional no sea capaz de asegurar el éxito de su descendencia, contando ésta con mejores oportunidades?

He de hacer notar una cosa muy importante en este punto: mi definición de éxito profesional no implica grandes poderes o fortunas, ni siquiera me parece necesario el reconocimiento social, demasiado influenciado por los medios y la publicidad. El éxito profesional, para mí, es que alguien consiga lo que se propone ser en la vida, sea siendo físico teórico, deportista de élite o cualquier otra profesión.

Si hacemos un repaso de muchas de las grandes fortunas y de las grandes mentes del siglo XX, sus comienzos fueron, en muchos casos, muy complicados. Tanto por su situación económico-social de origen, como por la disponibilidad de oportunidades. Por contra, el devenir de su descendencia no ha sido tan afortunado en muchos de esos casos.

Parece, a mi modo de ver, que las grandes historias personales necesitan esa motivación extra que produce el querer superar los límites que el entorno en el que te has criado te ha impuesto. Parece algo inexorable el tener que forjar el propio camino de uno mismo para poder valorar adecuadamente lo conseguido y lo que está por conseguir. Y es ese esfuerzo al forjar el camino la característica diferencial de las personas de éxito profesional. A esta teoría, en honor a la entrevista, la he llamado Teoría de Gebrselassie. 

Creo importante reflexionar sobre este aspecto, dado que el énfasis siempre se pone en el caso contrario: cómo afecta el poco éxito profesional de los padres sobre la motivación de los hijos. Es decir, creo que hay que tener en cuenta cómo el propio éxito profesional puede actuar en contra si la descendencia no cuenta con los retos e incentivos para esforzarse en crear un camino de éxito propio.

Esta es sólo una reflexión personal, basada principalmente en mi curiosidad e ignorancia. Me gustaría mucho saber qué opináis al respecto: comentad en este blog o vía twitter (@gon_nuclear).

PD: obviamente hay muchísimas excepciones a mi teoría, hay gente que supo aprovechar adecuadamente las oportunidades que sus padres no tuvieron y son personas de éxito. Mis más sincera enhorabuena a los padres y a los hijos en esos casos.

PD2: en este texto me refiero exclusivamente al éxito profesional, siendo éste sólo una componente del éxito personal.

Referencias:

1. Entrevista a Gebrselassie (07/02/2012)

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