¿Recuerdas algo de lo que estudiaste en la carrera?

A menudo mucha gente se hace esa pregunta. ¿Por qué? Porque después de una cantidad ingente de tiempo y esfuerzo, una gran cantidad de contenidos de la carrera simplemente ya no están.

¿A qué se debe esto? Hay varios motivos, que he ido recopilando a lo largo de lecturas y experiencias propias como alumno y profesor. Expongo en este artículo los tres motivos que considero más relevantes.

En primer lugar, el conocimiento que no se usa se olvida. Los circuitos neuronales que no se reactivan tienden a desaparecer. Por tanto, si se quiere conservar un conocimiento que se adquirió lo mejor es que se recuerde de vez en cuando.

En segundo lugar, saber no significa comprender. Empollar un tema para vomitarlo en un examen no implica que se haya asimilado ese conocimiento. Se recuerda muy mal lo que se aprende sin comprender. Es necesario construir por nosotros mismos el conocimiento para que realmente se asimile. Por ejemplo, no es lo mismo aprender la ley de la gravitación de memoria que hacer, por nuestra iniciativa, un experimento de caída de objetos y a base de medidas deducir la ecuación aproximadamente. Si se hace de la segunda manera nunca se olvida. Evidentemente aprender todo así no es posible.

icebergPero ahora mismo lo que se enseñan son puntas de iceberg del conocimiento: conclusiones finales de razonamientos, estudios y demostraciones que llevaron años. En el libro de “Historia de las matemáticas” de Ian Steward (Ref. 1) me sorprendió comprobar que conceptos que se enseñan en la carrera juntos – casi en la misma frase – fueron descubiertos con cientos de años de diferencia con el esfuerzo de muchas mentes brillantes. La minimización de la perspectiva histórica en las ciencias creo que es un crimen contra la asimilación de los contenidos. A veces recorrer el camino hasta llegar a la conclusión final es necesario e inexorable para la comprensión real.

En tercer lugar, la motivación y la necesidad son clave. Si lo que has de aprender no te motiva porque por ejemplo no lo encuentras de utilidad a medio plazo, la asimilación de ese contenido es mucho menor. Si tu única motivación es el título, copiar en los exámenes o en los trabajos te parecerá aceptable. En ese caso, no hay motivación o necesidad de realmente adquirir ese conocimiento. Sin embargo, si te acabas de mudar a un país extranjero y necesitas aprender el idioma para sobrevivir lo que aprendas no lo vas a olvidar fácilmente.

¿Qué soluciones existen? Desde hace años, hay movimientos que abogan por una racionalización de contenidos y una adecuación más cabal del ritmo de la enseñanza, ver Ref. 2. Es decir: menos contenidos, mejor explicados, con más tiempo para discutirlos y asimilarlos. Ahora mismo ponemos en una lista 100 items a aprender y acabamos recordando 10 (siendo generosos). Si la lista fuese de 60, pero mucho mejor asimilados, recordaríamos quizá 50. Entonces podríamos recordar después de la carrera (con cierto mantenimiento) la mitad del contenido de las asignaturas de la carrera, ¿no sería más lógica y realista esa postura?

¿Qué lo impide? Muchos responsables de la educación son fans de las listas de 100 items, porque no tienen que impartirla ni tienen que intentar aprenderlas. Queda bien decir que los alumnos saldrán de esa carrera con 100 items aprendidos, aunque en realidad, todos sepamos que eso no es necesariamente así, y menos al cabo de algunos años.

Otros países decidieron seguir otro camino distinto: por ejemplo, en algunas universidades europeas y americanas el máximo de horas semanales de clase (contando prácticas) en la Universidad es de 15-20 (3-4 h/día). Consideran que es imposible que el alumno asimile más conocimientos en una semana y que se necesita al menos una hora de estudio por hora de clase. No hablamos de medios docentes ni de número de alumnos por aula porque es un tema tan relevante que lo quiero tratar en otro artículo.

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Referencias

  1. Historia de las matemáticas. Ian Stewart. Editorial Crítica, 2008
  2. Elogio a la educación lenta. Joan Domenech Francesch. Editorial GRAO, 2009
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4 comentarios en “¿Recuerdas algo de lo que estudiaste en la carrera?

  1. Estoy de acuerdo con tu reflexion. Y estaría genial poder aprenderlo todo mediante prácticas. Me pregunto como se las apañarian para enseñarnos el origen divino del cosmos con practicas

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    • Hola Miguel Ángel,
      Sí, sería lo suyo una combinación más óptima entre práctica y teoría.
      Las teorías sobre el origen del cosmos deberían enseñarse de forma más extendida en la asignatura de filosofía, que creo que es su lugar.
      Gracias por la contribución!
      Gonzalo

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  2. Recordar lo que “aprendiste” sin comprender, sin asimilar, es imposible. Menos contenidos (como bien dices) mejor explicados, discutidos, ayudarían a fijar unos conocimientos que se pierden en muchas ocasiones “por falta de uso”.

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