El sueño (#nanorrelato)

Durmió tan profundamente y por tanto tiempo que, cuando despertó, le sorprendió estar vivo. 

Lo más grave de aquello fue que no era la primera vez que le pasaba, llevaba años así. Años perdidos en los cuales durante la mayor parte del tiempo había estado durmiendo. Para empeorar el diagnóstico, siempre dormía con los ojos abiertos. Sólo había conseguido mantenerse despierto algunos breves períodos nocturnos de cuatro o cinco horas en los que, de una manera un tanto desordenada, conseguía tomar las riendas.

Aún recordaba, no sin dificultad, los tiempos en los que era capaz de despertarse a voluntad. Era apenas un crío.Poco después, nada más pisar la adolescencia, el cansancio empezó a vencerlo. Y su mundo oscureció hasta no ver más que sombras.

Ahora, ya despierto, decidió que esta vez no quería volver a dormir. Para conseguirlo, sólo encontró una solución: no dejaría nunca de soñar.

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