Animales inquietantes (#microrrelato)

No puedo hacerlo con ese bicho mirándonos – dijo él, con cara de asco. ¿No te gusta Daisy? – preguntó ella arqueando escandalosamente las cejas. Pues que sepas que no hay nada que me excite más que me mire mientras lo hago – dijo mordiéndose el labio. Bueno, pues que todo sea por eso – susurró en voz baja Sergio mientras comenzaba a bajarle las braguitas… ¡Un momento! ¡no te muevas! Tienes a Daisy en la espalda. Por mis gritos debe haber pensado que me estabas atacando. No hagas movimientos bruscos por favor, las tarántulas no se lo piensan dos veces. 

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